161. Amenaza
Jenna
La mansión estaba demasiado silenciosa para una noche como aquella.
Y yo estaba al límite.
Los últimos acontecimientos parecían haber drenado cada gota de energía de mi cuerpo. Se llevaron el sueño, la paz y hasta la capacidad de ordenar mis propios pensamientos. Y, como si no fuera suficiente, mi corazón aún latía descompasado… con nombre y apellido: Rylan Bastien.
La forma en que me miraba… como me defendía… como me tocaba.
Era afecto, pero también fuego. Era protección, pero también de