144. Invitación a la Tentación
Jenna
El beso me atrapó como una explosión silenciosa, de esas que no hacen ruido, pero lo dejan todo en ruinas.
Fue como si algo dentro de mí... algo que había estado sofocando durante días... finalmente hubiera encontrado espacio para existir.
No luché.
Esta vez... quise sentir.
Quise cada toque.
Cada suspiro.
Cada rasgo de su boca moldeando la mía con hambre, reverencia y un deseo demasiado antiguo para ser negado.
Su mano estaba enredada en mi trenza, tirando con suavidad, como si guiara mi