05. Sumisa
Nuria
La rabia hervía dentro de mí. Sostuve el cubo con fuerza, los dedos clavados en el metal frío, y di un paso hacia adelante. Mi corazón latía contra las costillas, como si mi propia existencia intentara escapar de aquel infierno. Pero era inútil. No había escapatoria para alguien como yo.
Y entonces, simplemente… lo solté.
El cubo cayó con un estruendo seco, el agua salpicó el suelo pulido, rociando mis pies, empapando el dobladillo de la simple vestimenta que me habían obligado a usar. El