La luz del amanecer se filtraba entre los pesados cortinajes del ático, tiñendo la habitación de un tono ámbar pálido. Me desperté primero, sintiendo el peso de los dos hombres que me flanqueaban. Por un momento, el pánico intentó asaltarme, el recuerdo borroso de la noche anterior, la sensación de estar dividida, poseída, rota. Pero luego, la realidad se asentó: no estaba sola. Estaba atrapada entre Parker y James, los dos pilares de mi existencia, y la extraña alianza que habían formado duran