Said Montenegro
Todo estaba listo para nuestra salida, no sabía de dónde había salido mis ganas de casarme en una ceremonia pero quería hacerlo al fin quería iba a tenerla y escucharla decir que me aceptaba como su esposa.
Tres años antes
— Maldito hijo de puta!— Grite furioso sintiendo la ira más grande mi maldita vida
¿Por qué mierdas me hacía eso?
¿Por qué me había dejado ahí diciendo que nadie me había querido?
Todo era mío, absolutamente todo era mío.
— Señor...
— Dime qué es mío — Le or