Said Montenegro
Bajé con cuidado del avión y luego estiré la mano para que alaya terminara de bajar de igual manera me sentía bien me sentía feliz, estar nuevamente en Estados Unidos y con ella conmigo.
Un auto nos estaba esperando así que la ayudé a subirse sabiendo que estaba muy agotado luego de ella subí yo en silencio.
Mi esposa no tardó absolutamente nada en recostarse en mi hombro y luego caer profundamente dormida, habíamos pasado una semana más luego de saber de la existencia de nuestr