Alaya Montenegro.
Había pasado todo el día en la oficina de Said, había hecho mi trabajo en su sofá, había sido su idea el que me quedara después de un maravilloso sexo.
Me había quedado dormida un par de veces luego de terminar, mi trabajo en este momento estaba parado por un rato ya que tenía que estar pendiente del juicio que vendría.
Said había estado de reunión tras reunión y cuando estaba en la oficina no había podido evitar mirarlo.
Ese hombre se veía más atractivo cuando trabajaba.
Dios