Alaya Montenegro.
Me desperté como cada día, aunque está vez había algo diferente
Yo estaba encima del pecho de Said y no tenía que quitarme de forma apresurada, ayer habíamos dicho que lo íbamos a intentar de verdad.
Por alguna razón mi mente aún no se lo podía creer y no es que me creyera menos que Said, pero el era un hombre de mundo, era alguien que había recorrido muchos lugares y yo era una simple hija de personas adineradas que se había quedado siempre en el mismo lugar y era mucho menos