Alaya Montenegro.
Tome mi teléfono y le marque a Said
— Gracias — Susurré apenas dejo de sonar el pi — Nunca nadie había hecho lo que hiciste hoy, muchas gracias Said
— Esto es solo el inicio — Lo oi decir — Pienso consentirte por el resto de mi vida Alaya, quiero que seas inmensamente feliz y quitaré del camino todo lo que te haga infeliz — Sonreí.
— Gracias — Volví decir.
La puerta se abrió era Sarah.
— De nada mi amor
— Debo irme — Susurré.
— Me llamas si necesitas algo?— Pregunto
— Si, l