Me alegró saber que podía contar con mis amigos. Ni siquiera había pensado en la oficina. Ahora no tenía cabeza para nada que no sea mi familia.
—Si necesitas algo me dices. Mañana nos vemos.
Dos horas después trajeron a nuestro hijo y verlo todo canalizado fue la peor imagen, hice un esfuerzo para no llorar y poder consolar a mi mujer que sí estaba hecha un mar de lágrimas.
—¡Campeón! —Se veía adormilado.
—Me sacaron mucha sangre papá.
A pesar de todo lo veía tranquilo, aparentemente, sus ojos