Desde las cinco de la mañana daba vueltas y vueltas en la habitación. Necesitaba correr, me puse una sudadera, tenis, camiseta, audífonos, recogí el cabello, gorra y salí, con que corra al menos media hora, así suelto la tensión, porque la verdad me estaba ahogando por la angustia de la presentación, hoy no me tranquilizo.
Salí del hotel y por la otra puerta un señor que venía ingresando se llevó por delante a una señora de avanzada edad. Pobre los dos, no me distraje, me puse a correr por la