Desde que salí de Dubái no he podido calmar los nervios, luego de registrarme en el hotel Resort M&W Cancún, pedí la cena en la habitación que quedaba en el quinto piso. Al ingresar saqué los tres trajes, no acostumbro a hacer eso, pero andaba indecisa en cómo vestirme. Quería verme bella, elegante, profesional, parezco una pelaíta. Aunque debía darme un tiro en la cabeza, traje tres mudas y todas son del mismo estilo, lo que varía era el color de la falda, como diría mi madre «¡Qué bella!» Se