Me eché a reír, volvía a tener el vaso lleno, no eran ni las ocho de la mañana y ya iba en el segundo trago. Miré a mi mejor amigo.
—Veía tu matrimonio feliz, Fernanda se había enamorado por fin, planeaba su boda. Mis mejores amigos lo habían logrado, yo ya no podía echarme pa’ atrás, debía sacar adelante el matrimonio y enamorarme de Sandra.
» Con el paso del tiempo ella unas veces se comportaba derrochando amor, otras veces indiferente, luego histérica y terminaba consintiéndome. Eso nada me