En el presente
Mis amigos vinieron por mí, cuál culicagao, pero en el fondo los necesitaba, era primero de enero del 2019. Ahora entiendo por qué le gustaba a César hablar con el padre, más certero no pudo ser, me dijo la verdad en la cara. En ese entonces me sentía inferior a esos magnates que podrían deslumbrarla. Era evidente que más de uno quedaría prendado de la belleza de Virginia y ahora se veía más hermosa. Íbamos en el auto; Carlos y César. Miré la mano, estaba bien hinchada, me dolía.