Regresando un poco en el tiempo, Alejandro aprovecho se momento de descanso para ir a robar algunos dulces a la cocina, buscando tomar el postre que era para Eduardo y justo cuando estaba por tomarlo…
- Majestad ¿de nuevo? – escucho la voz de una joven adolescente que le miraba con los brazos cruzados y con un cucharon de madera entre sus manos.
- Oh… hola Anabel – saludo el pelinegro riendo nervioso y un poco apenado, mirando a la chica que le gustaba: una hermosa beta de piel clara, ojos colo