Sloane se puso de pie sobre la roca, moviéndose con una elegancia regia a pesar del desastre húmedo que cubría su cuerpo. Caminó hasta el borde del arroyo y entró en el agua, con la mirada fija en Mira.
“Bien,” dijo Sloane, con esa voz cargada de autoridad habitual. “Estás lista. Ahora viene el evento principal.”
Miró a Jax y Kade, que la seguían dentro del arroyo. “Ustedes dos. Van a follarse a Mira. Juntos. Jax, tú tomas su coño. Kade, tú tomas su culo. Igual que hicieron conmigo.”
El corazón