Jax gruñía, con el rostro convertido en una máscara de esfuerzo concentrado.
“Tu coño es una maldita locura, Sloane… me está absorbiendo…”
Kade, más silencioso, estaba concentrado en el apretado calor de su culo.
“Estás tan abierta… me estás dejando entrar tan profundo…”
Las manos de Sloane se movían desesperadamente, aferrándose a ellos, a la roca, a cualquier cosa. Su orgasmo estaba creciendo, distinto al de Tessa. Este era profundo, centrado en el útero, provocado por la abrumadora sensación