“¡Santo joder! ¡Me está aplastando!” rugió Jax, perdiendo por completo el control. Las contracciones anales de Mira lo estaban ordeñando, arrancando su orgasmo desde lo más profundo con una fuerza irresistible. La embistió hasta el fondo, hundiéndose completamente en su calor apretado y palpitante, y explotó.
Dentro de su culo, la polla de Jax se convirtió en un conducto de fuego líquido. Gruesos y abundantes chorros de semen salieron disparados de su miembro palpitante, cubriendo aquel canal e