Casi como si esperara que las cámaras no captaran el sonido.
—Necesito que me cojas siempre. Siempre tienes que ser tú. Quiero enterrar mi pene en tu coño para siempre, nena—.
—Papá, por favor —digo mientras el placer vuelve a crecer en mi interior—. Por favor, cógeme.
Me besa con fuerza mientras sigue embistiendo dentro de mí. Apenas puedo respirar. Mi cuerpo se tensa mientras gimo en sus labios. Tengo un orgasmo intenso, el placer me desgarra. Casi me convulsiono. Él suelta mis labios y jadeo