POV: Natalia
El rugido de los disparos no cesaba. La ciudad estaba en llamas. La batalla se extendía por las calles como un incendio imposible de controlar. Natalia corría entre los escombros, su rifle firmemente sostenido contra su pecho, la respiración pesada por la tensión.
Alexander se había ido.
Y ahora, todo dependía de ella.
La última orden del coronel había sido clara: *contengan la amenaza, protejan a los civiles, sobrevivan*.
Pero cada minuto que pasaba, el panorama se volvía