Las manos de Leyla temblaban desde que había llago a las cuatro de la mañana al edificio. Constantemente mirando sobre su hombre por si volvía a ver a aquel shifter y por si la policía aparecería de repente por haber robado la estatuilla de la sala de conferencias.
—¿Escucharon las nuevas noticias? —Pregunto alguien, Leyla estaba a punto de ignorarlo, se trataba de Brenda, ella, como las demás en el mostrador el primer mes no habían parado de mirar a Leyla como si fuera más insignificante que u