84 - No le importas.
Margaret asintió, sintiéndose ligeramente aliviada, pero la preocupación no desaparecía. Pasaron el resto del día en silencio, esperando noticias.
Horas más tarde, el teléfono sonó nuevamente. Esta vez, era el hospital. Margaret contestó con manos temblorosas.
— ¿Hola? — dijo con voz temblorosa.
— Señora Margaret, soy el Dr. Rodríguez. Quería informarle que Pablo está estable por ahora. Ha perdido mucha sangre y tiene varias heridas graves, pero creemos que va a salir adelante.
Margaret sintió u