85 - Me perteneces, Marge.
Valeria caminaba de un lado a otro en esa pequeña habitación de hospital, con sus tacones resonando sobre el mármol brillante. La desesperación se podía ver claramente en su rostro, sus manos temblaban ligeramente mientras trataba de controlar su respiración. Pablo estaba sentado en un sillón es esa cama, observándola con una mezcla de pena y determinación. Sabía que lo que estaba a punto de decir cambiaría todo.
— No puedes hacerme esto, Pablo. No puedes arruinar todo por lo que he luchado par