La noche llegó a su fin en el frío hospital de la manada, al Cachorrito Andreas ya lo habían trasladado a una habitación privada, tenía aparatos conectados en el pecho y en uno de sus dedos, estaba profundamente dormido por la anestesia, el Alfa Adriano no de separaba de él, las próximas horas serían cruciales, solo quedaba esperar
El cachorro Angelo ya había despertado, tenía mucha hambre, pero de sentía molesto e incómodo por el dolor de la costilla, el efecto de la inyección ya estaba pasand