El Alfa Mariano se quedó más tranquilo después de la charla que tuvo con su hijo, estaba seguro que ahora sí haría lo correcto con su luna, cómo lo debió haber hecho desde un principio
El Alfa Andriu, tomó bsu coche y salió con rumbo al hospital de la manada, en el camino compró un ramo de rosas rojas, para la osa grizzly, sabía que corría el riesgo de que ella no quisiera ni verlo pero, estaba dispuesto a conquistar su corazón
Los pocos invitados que seguían en el jardín, siguieron disfrutando