CAPÍTULO 23.
Control absoluto.
Sofía Owen.
Ser la hija perfecta fue, durante años, mi profesión y mi destino. Aprendí a sonreír con la medida adecuada, a extender la mano firme en los cócteles, a escuchar con la cabeza inclinada el tiempo justo para que nadie pensara que quería hablar más. Me enseñaron a ser encantadora y útil, a resolver problemas sin manchar el nombre de la familia. Y teniendo todo eso, aprendí pronto otra cosa: que el control, si se desea con la suficiente ferocidad, puede convertirse e