PUNTO DE VISTA DE JASON
La paz, estaba aprendiendo, podía ser más ruidosa que la guerra.
El silencio del acero desenvainado había sido reemplazado por el clamor de una coexistencia inquieta. Desde mi ventana orientada al sol, observé el campamento Nax: una cicatriz puntiaguda y vibrante sobre las verdes llanuras de la Ciudadela. Sus hogueras de cocina humeaban de forma distinta. Sus tambores marcaban un ritmo más lento, vigilante. Castor había cumplido su palabra; sus guerreros no habían traspasado las puertas, pero su presencia era un constante signo de interrogación erizado contra nuestros muros.
Dentro, la Ciudadela era una colmena de tensiones enfrentadas. Los Ancianos estaban divididos: algunos veían a los Nax como un baluarte protector; otros, como una fuerza de ocupación esperando una excusa. Los guardias estaban al límite, vigilando la frontera incómoda donde nuestras patrullas se encontraban con los exploradores Nax. Y en el corazón de todo, Kira se movía como una tormenta si