POV DE KIRA
La libertad olía a polvo de piedra, a lluvia lejana y a la piel de Jason. Sus brazos alrededor de mí, en aquella celda, fueron un ancla: lo primero sólido que había sentido en días. Las palabras que murmuró —«Se acabó. Ella ya no está»— fueron un bálsamo sobre la herida abierta, furiosa, de la acusación. Pero el momento fue dolorosamente breve. El mundo, con sus cuernos, sus tambores y amenazas nuevas e innombrables, se nos vino encima casi de inmediato.
Caminamos uno al lado del ot