El invierno de 2053 llegó con una crudeza que pocos recordaban, pero dentro de la cabaña del bosque sueco, el calor del hogar y del amor familiar mantenía a todos a salvo.
Erik, con sus catorce años, había asumido su papel de guardián de las preguntas con una seriedad que a veces preocupaba a sus padres. Pasaba horas escribiendo, reflexionando, conversando con Daniel sobre los más profundos misterios de la existencia.
—No tienes que hacerlo todo ahora —le decía Leo—. Tienes toda una vida por de