El viaje de regreso a Brevik fue un espejo inverso y distorsionado. Donde antes había ansiedad, ahora había una resolución fría. Donde antes me guiaba la desesperación de Lena, ahora me guiaba la certeza de mi propio deterioro. Las grietas no se estaban cerrando; se estaban ampliando. En el tren, vi patrones en las manchas de humedad del vidrio que se organizaban en ángulos imposibles antes de desvanecerse. En los sueños breves, la palabra JANUS ahora venía acompañada de una imagen: no la roca,