PUNTO DE VISTA DE SCOTT
El cansancio, cuando llega al final de una larga vida bien vivida, no es un enemigo. Es una marea baja, que retira suavemente tus fuerzas del mundo, dejando atrás solo la forma tranquila y satisfecha de lo que ha sido tu costa.
Mis días de caminatas largas habían terminado. Ahora, mi mundo era el jardín de la raíz, el círculo de piedras que Kiara había dejado vacío y que, con los años, había sido colonizado por un pequeño y tenaz arbusto de bayas plateadas. Mi caravana, "La Rueda Cantarina", estaba quieta, su madera susurrando recuerdos de vientos y caminos polvorientos. Moss, mi último y más leal perro, dormía a mis pies, soñando con persecuciones que sus viejos huesos ya no podían realizar.
Ya no participaba en las reuniones del Círculo de Observación. Mi función como Enlace de la Raíz se había transmitido a manos más jóvenes y ágiles. Pero la gente aún venía. No para pedir consejo sobre conexiones o conflictos, sino para algo más simple: para sentarse. Para