PUNTO DE VISTA DE SCOTT
El mundo nunca deja de sorprenderte. Justo cuando crees que has visto todos los patrones posibles, la tierra te muestra uno nuevo.
Había viajado al norte más allá de las Llanuras Altas, siguiendo una historia de los Clanes del Viento sobre "montañas que respiran fuego y hielo". Lo que encontré no fue un volcán, sino algo más extraño: un glaciar moribundo. Un río de hielo milenario que se retiraba, gimiendo y crujiendo, dejando tras de sí un desierto de roca pulida y morenas de escombros. Y en esa tierra muerta y recién expuesta, había vida.
No eran líquenes, los primeros colonizadores habituales. Eran pequeñas plantas con flores, de un azul eléctrico casi doloroso, que brotaban directamente del limo glaciar. Los nómadas locales, un clan aislado que se hacía llamar los Hielo-Sueño, las llamaban isanna, "lágrimas del cielo congelado". Me dijeron que las flores solo aparecían donde el hielo se había retirado en el último año, y que morían cuando el suelo se estabi