PUNTO DE VISTA DE KIRA
El pleno verano trajo consigo una calma sofocante, y con ella, una quietud que no era paz, sino vacío. El trabajo estaba hecho, o al menos, la urgencia se había disipado. Los nodos funcionaban. Las canciones se cantaban. El Consejo del Tejido manejaba los conflictos con una eficiencia rutinaria. Yo, que había sido un puente forjado en la crisis, me encontré de repente en una orilla sin saber cómo cruzar al otro lado.
Los días adquirieron una extraña languidez. Ya no había