PUNTO DE VISTA DE KIRA
La primavera llegó, no con un estallido, sino con un suspiro verde. La nieve se retiró de las laderas bajas, revelando un mundo empapado y listo. Y con el sol, llegó el primer fruto tangible de los nodos del Tejido.
No fue un grano de oro ni una proclamación. Fue un cargamento de madera.
Llegó flotando río abajo desde los bosques compartidos de las tierras medias, un lugar que durante generaciones había sido una zona gris en disputa entre leñadores de la Ciudadela y cazadores Nax. Ahora, bajo la nueva estructura de custodia, se había convertido en el "Nodo de la Madera Viva". La tala se regulaba por las migraciones de animales y los ciclos de crecimiento, no por la avaricia. La cosecha se compartía, con una parte destinada a la Ciudadela para reparar edificios públicos, otra para los carpinteros Nax, y una reserva para el gremio de constructores de barcos del sur.
El cargamento que atracó en el muelle de la Ciudadela era una revelación. No eran simples troncos.