PUNTO DE VISTA DE JASON
El tejido no se desgarró en las fronteras. Se desgarró en la panadería de Orvin.
El anciano panadero era un hombre de la Ciudadela hasta la médula. Su familia había horneado pan para la guarnición durante tres generaciones. También era testarudo, orgulloso y no entendía por qué su nuevo "asistente" —un joven enviado por el gremio sureño para aprender sobre levaduras de trigo norteño— insistía en abrir las ventanas traseras para que corriera el aire.
"¡Apesta a humedad! ¡Arruina la corteza!" gruñía Orvin.
"¡El aire viciado arruina los pulmones y la masa necesita respirar!"replicaba el joven, llamado Cael.
El conflicto escaló de palabras a empujones frente al horno. Un panadero de la Ciudadela, al defender a Orvin, tiró sin querer una bandeja de baguettes al suelo. Cael, sintiéndose acorralado, lanzó un puñado de harina. En minutos, la panadería era un campo de batalla polvoriento, y una multitud se agolpaba en la calle.
No fue un motín. Fue una estupidez. P