PUNTO DE VISTA DE JASON
El primer amanecer verdadero de la paz no llegó con fanfarria. Llegó con el sonido de un cuenco de cerámica cayendo y rompiéndose en los adoquines de la cocina, seguido por el lamento de consternación de Scott y el suspiro paciente de Sarah. Llegó con el olor a pan horneándose, a tierra mojada de los jardines después de una breve lluvia nocturna, al aroma simple y limpio de un mundo que ya no contenía la respiración.
Me paré en la ventana del solario, un informe sobre el