PUNTO DE VISTA DE KIRA
La paz no era un destino. Era un ritmo, y teníamos que aprender su compás.
El pulso de la Ciudadela se ralentizó, pasando de ser un tambor de guerra a la cadencia constante y variada del gobierno y el crecimiento. Los días de Jason se llenaban con la poesía seca y esencial de la ley y el registro: acuerdos comerciales con la Costa de Plata que ahora involucraban aranceles sobre la seda, no secretos; proyectos de infraestructura para reparar caminos que habían languidecido durante la crisis; el delicado y continuo trabajo de integrar al consejo del sur en el sistema nervioso del reino.
Mis días adquirieron una forma diferente. Los Nax no necesitaban un líder de guerra residente. Necesitaban un puente. Así que me convertí en traductora, no de lenguaje, sino de espíritu. Pasé horas con los cartógrafos de la Ciudadela, explicando el concepto Nax de "mapas vivos": caminos que cambian con la estación, con la caza, con el humor de la montaña. Empezamos a crear nuevos m