Adrián esperó hasta asegurarse de que el murmullo que se había formado fuera de la sala comenzara a desaparecer. Bastó una mirada firme y un par de indicaciones para que los empleados, todavía curiosos por el escándalo que acababan de presenciar, entendieran que el espectáculo había terminado. Poco a poco el pasillo volvió a recuperar su ritmo habitual. Algunos regresaron a sus oficinas, otros fingieron recordar asuntos pendientes y, en cuestión de segundos, la puerta dejó de tener aquel pequeñ