Capítulo 86: Ella está muerta.
Francesco dio un paso hacia adelante, lento.
Tap…
—¿A dónde crees que vas en esas condiciones? —preguntó con una voz baja, firme, que no necesitaba gritar para cortar el aire—. Estás en pijama. Apenas puedes estar de pie. ¿A dónde piensas ir?
Giorgio apretó los dientes. Su cuerpo temblaba. Sus ojos grises se clavaron en los de su padre con una mezcla de desafío y desesperación.
—Tengo que verla —dijo él, la voz quebrada, casi suplicante sin querer—. Tengo que ver a Ginevra… tengo que… yo t