Capítulo 59: Jamás dejé de amarla.
✧✧✧ Unos minutos después. ✧✧✧
Giorgio avanzó hacia la parte frontal de la mansión de sus padres, tomando de la mano de Fiorina.
El sendero se abría recto, amplio, bordeado por setos recortados con precisión. El cielo aún conservaba tonos cálidos del atardecer.
Ahí estaba.
El Ferrari negro del CEO aguardaba, impecable, con la carrocería reflejando la luz dorada como un espejo pulido.
Fiorina se detuvo apenas un segundo.
Ese instante bastó para que el recuerdo del beso regresara sin aviso