Capítulo 59: Jamás dejé de amarla.
✧✧✧ Unos minutos después. ✧✧✧
Giorgio avanzó hacia la parte frontal de la mansión de sus padres, tomando de la mano de Fiorina.
El sendero se abría recto, amplio, bordeado por setos recortados con precisión. El cielo aún conservaba tonos cálidos del atardecer.
Ahí estaba.
El Ferrari negro del CEO aguardaba, impecable, con la carrocería reflejando la luz dorada como un espejo pulido.
Fiorina se detuvo apenas un segundo.
Ese instante bastó para que el recuerdo del beso regresara sin aviso: la cercanía, el calor. La forma en que su cuerpo había reaccionado sin pedir permiso.
Ella apretó los labios.
—Prefiero volver en mi auto —dijo con voz firme, sin mirarlo—. Tú ve delante en el tuyo… yo te sigo.
Giorgio se detuvo.
Giró la cabeza con lentitud y la observó, sorprendido primero… y luego divertido.
—¿Perdón? —preguntó, ladeando la cabeza.
Fiorina sostuvo su postura. Con la espalda recta, y el mentón en alto.
—Así será más cómodo —añadió ella—. Yo conduzco bien de noche.
El