Capítulo 51: Un pequeño favor.
Giorgio sostuvo la mirada de Fiorina, prolongándola más allá de lo necesario, como si quisiera grabar cada detalle de sus ojos en su memoria.
No había en su expresión ni molestia ni incomodidad; aquella calma peligrosa que siempre mostraba era la antesala de algo no dicho.
—Tengo mis razones —dijo al fin, ese CEO—. Y prefiero que no tengas mucha interacción con mi hermano menor.
Fiorina, con una actitud relajada, ladeó la cabeza y cruzó los brazos, como si estuviera evaluando cada palab