Capítulo 52: Visita sorpresa.
El señor Marchesani se acomodó en su silla, adoptando una postura que parecía más relajada, aunque la tensión persistía.
—Sé que tu agenda es complicada —comenzó ese hombre a hablar—. Pero necesitamos afianzar más esta relación. No solo ante los empleados o el mundo. Principalmente ante mi madre. Recuerda que ella es el motivo principal, por el que hago esto.
Fiorina escuchó en silencio, sus pensamientos girando rápidamente.
—Quiero que vayas a verla una tarde —continuó el CEO—. Que hagas espacio después del trabajo. Algo espontáneo. Que parezca que nació del momento y sin planes evidentes.
Ella frunció ligeramente el ceño, intentando asimilar la petición.
—¿Cuándo…?
—Dentro de dos días —respondió Giorgio, pasando su mano por su mentón en gesto pensativo—. Que llegues como si fuera algo natural. Puedes llevarle algo para su té en el jardín. Le gusta estar al aire libre, no encerrada entre medicinas y médicos todo el tiempo.
Fiorina sintió una punzada en el pecho. Había