Capítulo 27: CEO peligroso.
La mujer se quedó atónita ante las palabras de su jefe.
Vio cómo él sacó su teléfono móvil, y marcó un número.
—Marco. Asegúrate de detenerlos a como sea. Envía a los oficiales de tránsito, y haz que hablen. Quiero saber quién los envío a vigilarnos.
—Como ordene, señor Marchesani —contestó el asistente del CEO del otro lado de la línea telefónica.
Giorgio guardó su móvil y volvió a ver a Fiorina.
—Los vamos a perder, señorita Cassini. Si es uno de los hombres de Massimo, podría ser tedioso para usted si la llevo a su hogar —dijo Giorgio tomando otro camino.
—¿Entonces, a dónde iremos?
—Se quedará esta noche conmigo. En mi penthouse.
Ella se quedó atónita. Volviendo a ver hacia atrás, notó un auto en específico que los seguía… Hasta que un rato después, una motocicleta policial detuvo el vehículo.
—Pero si ya lo detuvieron, no hay necesidad de que vaya con usted.
Giorgio arqueó una ceja.
—¿Y cree usted que soy su chófer personal para regresar a dejarla?