—Lo siento —dijo ella, apartándose—. Por favor, continúe. Cuando termine de vestirse, tomaré las medidas adecuadas.
Se dio la vuelta, marcando distancia.
No era confusión. Era control. De ambos lados.
"¿Porqué hacer esto… si todo estaba calculado desde el inicio? ¿Quería que viera el tatuaje al propio? ¿Era su manera de… de decirme que él tiene un amor?"
"¿Un amor con una mujer cuyo nombre lleva la letra G…? Bueno, me importa un carajo. Esto es una alianza para mi venganza y mis metas"
Pensó Fiorina, con el corazón aún agitado su rostro ruborizado, tratándose de convencer a sí misma, de que todo estaría bien.
…………
Un rato después, ya fuera del vestidor.
—Puede continuar, señorita Cassini —dijo Giorgio. Vestido con el traje grisáceo plomo.
Ella levantó la mirada. Sorprendida por la elegancia del traje y aún más por lo increíblemente guapo que hacía lucir al CEO Marchesani.
Ella tragó saliva y con manos ligeramente temblorosas, se acercó a tomar las medidas.
—Hágalo