Capítulo 185: Nuestro fuerte amor.
Giorgio negó suavemente mientras tomaba su muñeca con cuidado, deteniendo ese gesto con el que ella intentaba borrar sus lágrimas.
—No —dijo con calma, pero con firmeza—. No vuelvas a esconder nada de mí.
Sus dedos subieron despacio hasta su rostro. Con el pulgar limpió una lágrima que había quedado suspendida en su mejilla, luego otra, con una delicadeza que contrastaba con la fuerza con la que normalmente se movía.
Fiorina respiró hondo, pero su pecho subía y bajaba de manera irregular.