62. SOLO CONTIGO
TRINITY
Tragué en seco, relamiéndome.
Por todos los cielos, la había estado pidiendo a gritos toda la mañana.
Su boca asaltó la mía en un beso fiero, apasionado, que le devolví, apoyando mis manos alrededor de su cuello.
Nuestros labios devorándose, abrazándonos, toqueteándonos. Bajó la otra mano y comencé a sentir el glande pasándose por mi vulva.
Nathan gimió ante las sensaciones placenteras del vibrador sobre su polla.
— Cariño no puedo más… mmmm de verdad no puedo más, Nathan… — mordí s