37. UNA INCREÍBLE OPORTUNIDAD
TRINITY
Tomé mi monedero y di una última mirada hacia Nathan; casualmente me observa también mientras la jefa está hablando por el teléfono de su oficina.
Esta vez no desvía esos ojos chocolates intensos, llenos de tormentas y yo soy quien termino por bajar la cabeza.
—No sé qué se traen ustedes, pero disimulen un poco mejor, porque solo hay que ser algo perspicaz para darse cuenta de las ganas que se traen —July me susurra cuando entramos al elevador.
Siento que mi cara se pone más roja que