38. PELIRROJA MADURA
TRINITY
Mi voz sonaba como si me hubiese tragado una patata de lo nerviosa que estaba, salía como un pitido ahogado.
—Tienes las manos frías como una rana —July, reguindada a mi brazo, me susurraba, riéndose de mí.
Le devolvía la risa nerviosa y el estómago retorcido de la ansiedad.
Ella estaba acostumbrada a los lujos, pero yo no, y mi mirada vagaba por el alto techo lleno de pinturas clásicas, todo aquí gritaba familias de dinero, poder y gloria.
A través del largo pasillo desolado, forrad