226. MALDICIÓN DE SANGRE
HENRY
—Me alegra mucho que hayan asistido a esta reunión extraordinaria, sobre todo los Ancianos que estaban en otras partes del mundo —mi abuelo comenzó la sesión.
Se levantó de su asiento majestuoso. Parecía el trono de un rey sobre el alto escenario.
Alrededor, formando un semicírculo, asientos escalonados como un coliseo, llenos de hombres poderosos con rostros severos.
El ambiente aquí era asfixiante, me alegraba que mi padre se hubiese quedado cuidando a mi madre adoptiva.
Mientras mi ab