171. JUEGO DE ROLES
HENRY
Empujé con suavidad la puerta del salón lleno de pequeñas camas con cortinas blancas para separarlas.
Pasé el seguro a mi espalda.
Avancé por el pasillo del centro, escaneando el sitio.
Esto estaba vacío, para el caso, los hombres lobos no es que se enfermaran mucho.
Sonreí al descubrirla.
Su silueta se reflejaba por la cortina blanca; parecía estar tendiendo la cama.
Despacito me acerqué, encontrándome la deliciosa vista de ella inclinada, alisando la sábana sobre el colchón.
Aspiré su